EL PROBADOR

SERGIO LÓPEZ BARRANCOS/MAESTRO

Hemos terminado un año tremendamente duro, una pandemia que no solo no cesó, sino que repuntó de manera excepcional en el último mes y que aún continúa. Sin duda, es el mayor deseo para este 2022, que finalicé ya, de una vez por todas. Es necesario pasar página y volver con urgencia a la normalidad, ni nueva, ni vieja ni “pro-normalidad”. Esta crisis sanitaria sin precedentes ha dejado y dejará una herida que será difícil restituir. Además del daño emocional de todos aquellos que se han quedado en el camino, está siendo más peligrosa la pandemia “silenciosa”, aquella que está dejando “tocada” psicológicamente a una sociedad en su globalidad.

La falta de contacto social, los confinamientos, las “idas y venidas” con constantes cambios en el protocolo, está generando un cansancio social, fundamentado en el descrédito hacia las medidas que se llevan a cabo y hacia quienes las suscriben. Necesitamos tener cuanto antes un horizonte claro, saber en qué punto estamos y hacia dónde queremos llegar, para que los esfuerzos que se nos pide como sociedad tengan una base y sigamos creyendo y  confiando en que pronto todo pasará.

Todo lo anterior se está traduciendo en un incremento muy preocupante en el número de suicidios, en particular, entre los jóvenes y en el número de personas que necesitan ayuda psicológica.

En el ámbito educativo, una de cal y otra de arena para la Ministra de Educación, Pilar Alegría. Absolutamente inoportuno el momento elegido para cambiar la normativa que regula el acceso a la función pública docente. A falta de cinco meses para unas oposiciones convocadas por todas las CCAA, es improcedente generar la zozobra causada en los miles de oposiciones acerca de cómo serán las pruebas de acceso. Si ya tienen bastante presión por jugarse su futuro y sacar horas al día para conseguir la mejor preparación, no se puede estar jugando con estas cosas. Con lo fácil que hubiera sido, abrir este “melón” en las fechas adecuadas, junio o julio para resolverlo en el mes de septiembre y que cada uno se organice su vida teniendo unas reglas de juego claras. Este desaguisado, que al final ha quedado en nada, estuvo resuelto de manera brillante por la Consejería de Educación de nuestra región, que haciendo encaje de bolillos ha mantenido el actual sistema de acceso y una oferta de plazas muy considerable. Algo que hace unas semanas parecía un imposible y cuyo resultado ha sido llegar a una solución, que por lo menos no ha perjudicado a los aspirantes, evitando un efecto llamada que podría ser muy perjudicial para sus intereses.

Por el contrario, el anuncio realizado esta semana para endurecer los requisitos para acceder a la carrera de Magisterio y a la función docente. Está claro que ahora mismo es una declaración de intenciones de 24 medidas, pero la música suena muy bien. Si hacemos un rápido repaso por los puntos más importantes, el MEFP quiere implantar para acceder a los grados de Infantil y Primaria una prueba competencial sobre conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para ser un buen docente.

De igual manera, se quiere asegurar que los futuros docentes de secundaria tengan una formación inicial universitaria con optativas orientadas al ámbito educativo (didáctica, pedagogía, …) y que el acceso al máster del profesorado sea más exigente, así como aumentar las horas de prácticas. También es preciso actualizar los planes de estudios de aquellas titulaciones que te habilitan para ser docente.

De igual manera, es necesario ligar la carrera profesional docente a una evaluación continua y rigurosa del docente que promueva la calidad educativa. La comunidad de Madrid se adelantó hace unos días con su “MIR” educativo. El sistema Dual de la Formación Profesional se sigue extendiendo también en la formación profesorado y se quieren plantear unas prácticas retribuidas durante la carrera.

Y por supuesto, la renovación  de temarios y una nueva estructura de las oposiciones docentes. Algunos materiales tienen más de 25 años de existencia y están absolutamente desfasados de la realidad educativa del momento.

Y a todo lo anterior, tenemos que sumar en el panorama político, las inminentes elecciones en Castilla y León y las más que probables en Andalucía. En función de sus resultados, podría tener derivas a nivel nacional. Más presión para un gobierno central cada vez más debilitado por sus constantes disputas internas con sus socios de gobierno y externas con el amplio elenco de fuerzas políticas a la que está obligado a llegar a acuerdos puntuales, véanse Presupuestos Generales o Reforma Laboral. Y ojito al principio de acción-reacción de Sánchez que pudiera mover ficha en Valencia y adelantar elecciones buscando alguna buena noticia para su partido.

Como ven, comenzamos movidito este año 2022, me conformo que no termine como el anterior, no es mucho… o si… será cuestión de tiempo comprobarlo.