ANTONIO F. JIMÉNEZ

Contaba una vez Juan José Millás que el fundador de la Legión Española y de Radio Nacional, Millán-Astray, sacaba la pistola cada vez que escuchaba la palabra cultura. Hace dos años, el término más buscado en la web de la RAE fue cultura. ¿Alguien escuchó un disparo? Yo sí. Porque el año siguiente, el 2014, ha sido explosivamente cultural.
CineSin duda, el hito de este curso fue sin duda alguna la sorpresiva respuesta del público a Ocho apellidos vascos, que ha recordado a viejos tiempos, como los de los años ochenta, cuando una película, como la primera de Fernando Trueba, se convertía en un fenómeno social; y que, siendo más bien un experimento, una cosa de amigos, uno de sus actores, Antonio Resines, recordaba con sorpresa las colas de gente para entrar a ver Ópera prima. Pues igual ha ocurrido este 2014 con Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez-Lázaro.
Aunque, quizá, todas las obras conocidas en la cartelera de este año pasado (El niño, Isla mínima, Torrente 5…) han eclipsado la que ha sido, para mí, una de las películas más humanas y sentimentales del año junto a Ocho apellidos vascos, y que no ha corrido tanta suerte: La vida inesperada, dirigida por Jorge Torregrossa, y guión de Elvira Lindo, estrenada en España en abril, y que cuenta la historia de un actor, (Javier Cámara) que había emigrado a Nueva York en búsqueda del éxito, pero que, finalmente, las cosas no le salieron como él las soñó. Un día recibe la visita de su primo (Raúl Arévalo), un tipo que sí parece haber triunfado en su vida: un buen trabajo con un buen sueldo y una boda cercana. Pero el encuentro de ambos en Nueva York supondrá un cambio de realidad para ellos. En 2014 Javier Cámara logró su primer ‘cabezón’ por su papel en Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, la cinta ganadora de los goya este año, sin duda un homenaje a una canción, a un músico, o a unos músicos, pero, y sobre todo, a un hombre mayor que vive en Cartagena, Juan Carrión, el profesor de inglés que viajó a Almería para ver a John Lennon y cuya experiencia contada en la película de Trueba mereció seis estatuillas.
El gran Paco de Lucía nos había dejado en marzo cuando le falló el corazón. Su hijo, Curro Sánchez Varela, construyó un documental llamado Paco de Lucía: la búsqueda, como homenaje a su padre, y que es un repaso a su trayectoria profesional y vital, contado en primera persona por el propio artista. Hay que mencionar también al corto Pipas de la ciezana Manuela Moreno que, aunque al final no lo obtuvo, fue nominada a un goya.
Música española
Seguimos con Paco de Lucía. Canción andaluza, un repaso a la copla. El tipo de música que quería hacer en ese momento de su vida y en el que se despliega más su faceta como arreglista que la de compositor. En este trabajo participaron artista como Óscar de León, Estrella Morente, o Parrita, y que repasa grandes hitos de la copla como María de la O, Ojos verdes o Señorita.
Granada, con voz de la joven Sílvia Pérez Cruz y guitarra de Raül Fernández Miró. Un álbum de versiones publicado en mayo, en el que Sílvia, una promesa que hunde su arte en las raíces del cante español más castizo, canta temas en español, catalán, alemán, francés. Representa en este disco a la tradición del cante tradicional de España, pero con el barniz de su época, con los arreglos eléctricos y de jazz modernos de Fernández Miró.
Señalaré ahora a un joven murciano, de voz internacional, al que oí cantar la pasada primavera en el Museo de Bellas Artes de Murcia y me dejó mudo. Canta en inglés y se llama Roi Nu. Antes, Pablo Maez. Y su último disco Stockholm, con aromas invernales, de bosques nevados; un estilo tristón y melancólico como el de Damien Rice y que merece la pena escuchar solo por oírle la voz a este murciano afincado en Barcelona.
Literatura
Aunque el crítico literario mundial, Harold Bloom, dijera en una entrevista para El País que no creía que en literatura actual hubiese nada radicalmente nuevo, en España, tres autores consagrados, como Javier Marías con Así empieza lo malo, Javier Cercas con El impostor y Antonio Muñoz Molina con Como la sombra que se va, creo que ya hay para rato. Menos se ha hablado de ese libro gordo de Juan Manuel de Prada, Bajo el mismo cielo, sobre los últimos de Filipinas. Juan Goytisolo ha ganado el Cervantes, pero el libro mejor premiado este año ha sido En la orilla, de Rafael Chirbes, ganador del Premio Nacional de la Crítica y el de Narrativa.
En Murcia ha sido un año donde ha habido más publicaciones de poesía que de relato o de novela. Empezando por esta última, destacaré a Manuel Moyano, finalista en el Premio Herralde, con El imperio de Yegorov. Rubén Castillo y su El anillo de Moebius; Paco López Mengual con La memoria del barro, editado por una nueva editorial nacida en junio de 2014: La fea burguesía, de la que uno de sus padres creadores ha sido Paco Marín, editor de El Noroeste. En relato, José óscar López con Los monos insomnes; Pascual García con Hablar durante las comidas; y Luis López Carrasco, con Europa, entre otros. En poesía tenemos versos publicados desde Cristina Morano, Ángel Manuel Gómez Espada, Alberto Caride, José Cantabella, hasta un joven de nuestra Comarca, Manuel Pujante, de Bullas, que publicó Los afluentes del frío, con la editorial Ad minimum; un joven que goza de una poética asombrosa y cuyo poemario trata sobre el enfriamiento de una relación amorosa.
Teatro
Una de las obras que más éxito ha cosechado este año, y que lo seguirá haciendo en 2015, ha sido En un lugar del quijote, de la compañía Ron-Lalá. Un espectáculo divertidísimo que versiona la obra de Cervantes de una manera original y que hace las delicias del público por ese estilo fresco, musical y humorístico que tienen sus actores.