FRANCISCO FERNÁNDEZ/ARCHIVO MUNICIPAL DE CARAVACA

La principal preocupación de los políticos caravaqueños en el último tercio del siglo XIX fue la reactivación de la economía local, para ello idearon un plan basado en la modernización de las vías de comunicación y la implantación de las nuevas tecnologías.


En 1886 comenzaron los trámites para la construcción de una moderna carretera que pusiese en comunicación nuestra ciudad con la de Lorca utilizando como base el antiguo “Camino Real de Granada” y en 1887 se iniciaron los correspondientes a la carretera de Moratalla. Paralelamente la empresa “Montoya Sánchez y Cía.” estableció un servicio diario de coches a Murcia, ampliando de esa forma los que hasta entonces ofrecían y que comprendían el trayecto hasta la estación de ferrocarril de Calasparra. Existían también planes para la traída del ferrocarril, pero no fructificaron teniendo que transcurrir más de medio siglo para su consecución.
Para la consecución de sus objetivos buscaron la ayuda del diputado a Cortes caravaqueño José María Faquineto y Ródenas, quien no dudó en prestar su apoyo a todos los proyectos que nuestro ayuntamiento le presentaba. En abril de 1886 Faquineto realizó un viaje a Caravaca para dar las gracias a sus paisanos por su elección, lo que hizo en un acto público que tuvo lugar en el teatro de la localidad. En el transcurso del mismo se comprometió a realizar todas las gestiones para la llegada del telégrafo y del teléfono a nuestra ciudad. Dos meses después, el 13 de julio, la prensa publica lo avanzado del proyecto “la instalación de la línea telegráfica será pronto un hecho, enlazando por un lado con Cieza y por otro con Huéscar”.
El 20 de febrero de 1887 el Ayuntamiento de Caravaca se compromete a facilitar un local para la instalación de las oficinas del telégrafo y vivienda del empleado así como a suministrar los palos necesarios para los postes. El 15 de marzo se compraron los 395 palos que se estimaron necesarios para la instalación de la línea (30 de 8 metros de longitud, 40 de 7 metros, 310 de 6 metros y 15 de 5 metros) y el 27 de marzo dieron comienzo las obras para la oficina y vivienda del telegrafista. Finalmente, el 12 de mayo de 1887 se produjo la esperada inauguración del telégrafo en Caravaca, moderno adelanto que, según la prensa del momento, ponía en contacto a nuestra ciudad “con el resto del mundo”.
Una vez alcanzado este logro todas las gestiones y esfuerzos se encaminaron a lograr el establecimiento de la línea telefónica, primeramente entre Caravaca y Cehegín y después al resto de poblaciones, las obras de la línea entre las dos ciudades citadas concluyeron el 28 de junio de ese mismo año.
Como agradecimiento a la destacada labor de D. José María Faquineto en la mejora de las comunicaciones y modernización de nuestra ciudad, el Ayuntamiento de Caravaca decidió dedicarle una calle, siendo la elegida la que hasta entonces se conocía como Calle Nueva, denominación por la que también se conoce en la actualidad.