Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

El artículo de esta semana está dedicado a uno de los teatros que hubo en nuestra ciudad, el Salón Novedades, que abrió sus puertas al público por primera vez el 11 de abril de 1909. La historia de este local no fue demasiado larga, ya que solamente estuvo en funcionamiento durante poco más de dos décadas, desapareciendo definitivamente a principios de la década de los años 30.

Hasta su inauguración el único teatro existente en Caravaca era el Thuillier que, aunque podía atender las necesidades de la población, se quedaba insuficiente durante las fiestas patronales y la feria, épocas en las que la afluencia de visitantes era muy grande, por lo que durante algunos años fue habitual la instalación de teatros portátiles en determinadas zonas de la ciudad, generalmente el trinquete de la Corredera (actual Plaza de San Juan de la Cruz) o el Batán (Plaza de Juan Pablo II y alrededores), donde se realizaban actuaciones musicales y de variedades para divertir al público en los mencionados días festivos.

Este hecho motivó a tres jóvenes empresarios caravaqueños, los señores Orrico, Soler y Marín, a plantearse la posibilidad de mantener un teatro de este tipo abierto todo el año. Finalmente decidieron asumir el riesgo y ponerse manos a la obra. El lugar elegido para su ubicación fueron unos patios situados en las inmediaciones del porche de las monjas claras, sin embargo en la publicidad y crónicas periodísticas de la época se indicaba la Plaza del Progreso como el lugar donde estaba emplazado. Las propias características físicas del nuevo local, donde se combinaban elementos fijos con otros propios de los teatros ambulantes, hicieron que desde el primer momento se conociera popularmente con el nombre de «barracón», perdurando así en la memoria del pueblo, llegando casi a olvidarse su auténtico nombre. También se instaló en él un proyector cinematográfico, de modo que se pudieran alternar los espectáculos de variedades con las sesiones de cine.

Tras la realización de las obras necesarias, se preparó su inauguración para unos días antes de las Fiestas de la Cruz de 1909, alzándose el telón por primera vez el domingo 11 de abril. Los artistas contratados para la ocasión fueron los Hermanos Palacios, “dos eminencias artísticas” bailarines y cantantes de renombre en toda España que fueron contratados para dar 15 funciones, una de ellas a beneficio de la Stma. y Vera Cruz que tuvo lugar el 19 de abril. Entre la publicidad realizada con motivo de la apertura del nuevo local figuraba una composición poética que presentaba el nuevo local y su programación al público, publicado en el semanario “La Luz de la Comarca” caravaqueño: «Para esta noche anunciada / está la inauguración / del nuevo cinematógrafo / que hay en esta población / en la Plaza del Progreso / que es un soberbio salón / montado con mucho lujo / con gusto y ventilación / Y aún cuando hay algunas gentes / que le llaman barracón / yo les aseguro señores / que es un bonito salón/ Hay al fondo un escenario muy digno de admiración / en el que harán las delicias / de esta culta población / los dos hermanos Palacios / Que bailando es lo mejor / que se ha visto en este pueblo / desde que este se fundó / ¡Y no digamos cantando! / son cantando.. ¡el se acabó! / cantan mejor que Gayarre / y mejor que un ruiseñor / Hay dos plateas proscenio / en donde la nata y flor / de los chicos de este pueblo / han de llamar la atención / pues el sitio obligado / a la gente “commil-fol” / Y los “morenos” aquí / no os causaran desazón / pues no os pueden escupir / ni arrojar ningún bastón / por estar el gallinero / “a la altura de un tacón” / La preferencia es preciosa / de elegante construcción / sencilla, cómoda y buena / cual si fuese un amplio sillón / Y el aparato de cine / sí que es cosa superior / no cansa jamás la vista / no tiene una oscilación / ¿Qué no es tanto como digo? / ¿Qué miento en mi relación?  / Usted se convencerá / si va a la inauguración». El éxito de los artistas fue grande y el nuevo salón resultó del agrado del público, lo que quedó reflejado en las crónicas del suceso «Sigan por ese camino los señores del Salón Novedades, que no les faltaran llenos y aplausos del todo el mundo». Para la feria de ese año las estrellas contratadas fueron los artistas infantiles Los Mary-Luis y la cantante caravaqueña Antonia Martínez “La Salerito”, que obtuvo un rotundo triunfo: «En este salón ha reaparecido nuestra simpática paisana La Salerito, demostrando con los trabajos que efectuó, que va progresando en el terreno artístico. El vestuario que lució fue muy caprichoso y de gran efecto, lo cual prueba que La Salerito no escatima gastos con tal de presentarse ataviada con la misma elegancia y gusto que las primeras estrellas de varietés». El éxito fue tan grande que fue nuevamente contratada para actuar durante la navidad: “«Ha continuado trabajando en días de Pascuas nuestra simpática paisana La Salerito, presentando nuevos trabajos y elegantes trajes, gustando como siempre al público la labor artística de tan graciosa coupletista».

El Novedades fue muy bien aceptado por el público, por lo que en 1911 los propietarios cerraron provisionalmente el local para realizar ciertas mejoras, haciendo desaparecer todos los elementos que recordaban los teatros ambulantes. Tras efectuarse las obras el Salón Novedades volvió a abrir sus puertas durante la feria, concretamente el domingo 1 de octubre, actuando nuevamente Los Mary-Luis, en esta ocasión con «un vasto repertorio en el figuran números de las mejores zarzuelas». A lo largo de 1912 La Salerito actuó en el Novedades en 4 ocasiones, en febrero, abril, durante las fiestas de mayo, momento que aprovechó para proyectar a sus paisanos la película Fiesta Bravaque acaba de estrenar en Madrid, y finalmente en la feria de octubre. En el verano de ese año fue muy sonada la actuación de la Compañía de Zarzuela dirigida por Alberto Monsert, que obtuvo muy buenas críticas, aunque lo mas elogiado fue la belleza de las cantantes «unas tiplecitas que ya, ya…!», que causó gran excitación entre el público masculino «el noventa por ciento de los asiduos concurrentes salen de la función y ¡zas…! Al baño». La prensa local alabó asimismo a la primera tiple Angelita Cortina «tierna, apasionada, triste, alegre y siempre hermosa, alma de artista, cuerpo de morisca favorita» y de la segunda, Rosarito Cano «muy mona».

En la feria de 1912 actuaron «la sin rival la reina del baile Eloisa Carbonell y los afamados duetistas Maraflor». Los empresarios del Novedades intentaron ofrecer espectáculos del gusto del público, pero siempre manteniendo alto el nivel de calidad de los artistas contratados; entre los cuales podemos mencionar, entre otros, «la célebre canzonetista y tonadillera clásica Angelita Cortina, la cual viene precedida de justisima fama» que actuó en este salón a finales de octubre de 1912, «la célebre y simpática canzonetista Consuelo Larios» que en noviembre de 1914 «hizo las delicias del público con sus bonitos couplés», el gran duetista Les Onofle, el grupo Las Orientales que obtuvo un gran éxito en la feria de 1915: «el culto público que llenaba el salón no cesaba de aplaudir a tan bellas artistas, que en los días que llevan actuando han sabido granjearse los justos aplausos que en todas las secciones tributa el público», la cupletista Lola Medina, la cantante Clotilde Casteldor «dueña y señora de una potente y educadísima voz y de un par de ojazos que hipnotizan al género masculino» y «la sugestiva reina del baile» Aurora Gámez, estas dos últimas en noviembre de 1915. En febrero de este año el Salón Novedades tuvo que cerrar durante algún tiempo para restaurar su tejado, que había quedado destruido casi en totalidad como consecuencia de los fuertes vientos que azotaron Caravaca 3 días consecutivos, arrancando 17 planchas de zinc que formaban parte de la cubierta.

Los días que no había actuación se dedicaban al cine, moderno espectáculo que llamaba enormemente la atención del público que acudía en masa a ver los éxitos de la temporada «Esta noche empezará en este bonito y bien presentado Salón, la monstruosa sección de cine, con la preciosa e interesante cinta, última creación de la cinematografía, que lleva por título “El tres de oros”. Por su gran duración (consta de 20.000 metros), está dividida en quince series, que darán comienzo a las 9 y media y terminará el próximo domingo 24. Por las muchas peticiones de localidades, la empresa se ha visto obligada a abrir un abono para las ocho funciones que ha de durar dicha atracción cinematográfica».